Luna perdió el equilibrio, y antes de que pudiera caer, un par de brazos fuertes la sujetaron contra un pecho firme. Su corazón latía con fuerza mientras una sensación desconocida la invadía. Un aroma varonil y embriagador la envolvió por completo, nublando su razón. Lentamente, levantó la mirada y se encontró con un par de ojos azules que la observaban con intensidad.
—Señorita Moretti, ¿está usted bien? —preguntó Damián con una voz grave y preocupada.
Luna parpadeó, tratando de enfocar su vis