OLIVAR.
Un rayo de esperanza, mezclado con un temor nuevo, me recorrió la columna. Si Garino tenía razón, el plan de Vargo tenía una falla: no contaba con que la madre de los cachorros que quiere destruir tiene la misma sangre ancestral que él.
—Pero hay un problema —intervino Sebastián—. Ella estará en labor de parto o acabará de dar a luz. Cargar con ese poder mientras su cuerpo se desgarra para traer dos vidas al mundo es una carga brutal.
Apreté los puños sobre la mesa. La noticia de que Em