EMELY.
Pasaron cuatro meses exactos. Mi vientre ya era una carga pesada que me impedía encontrar una posición cómoda en la cama. El embarazo, como prometió Elena, fue tranquilo pero rápido. A mitad de la noche, un tirón agudo en la base de la espalda me sacó del sueño. Me quedé quieta, esperando. A los pocos minutos, la presión regresó, descendiendo hacia el vientre con una fuerza rítmica que no dejaba lugar a dudas.
Me giré con esfuerzo y puse la mano sobre el hombro de Olivar.
—Olivar —susurr