La cocina de la mansión siempre ha sido el corazón del caos. El olor a café recién hecho y a pan tostado se mezclaba con la energía eléctrica que solo tres adolescentes lobos pueden generar.
—¡Mamá, dile a Kaelen que si vuelve a tocar mi plato con sus dedos llenos de grasa, no voy a responder de mis actos! —protestó Yara, golpeando la mesa con la palma de la mano.
A sus quince años, Yara era el vivo retrato de la calma antes de la tormenta. Tenía mi determinación y los ojos plateados de su padr