La tableta pesaba en mis manos como una losa. La imagen de Amanda, desenfocada pero inconfundible, en el muelle junto al yate de John, *Neptuno*, paralizó mi respiración por un instante. El café amargo que había bebido ahora se revolvía en mi estómago formando un nudo de pavor y desconcierto.
¿Qué demonios estaba haciendo ella allí?
Félix había dicho que mantenerla lejos era protegerla. Que John la estaba usando. Pero verla ahí, en su territorio, de manera tan… casual, tan cercana a la operación