La voz del Discípulo no provenía de un solo punto, sino que resonaba desde las mismas paredes de la caverna, envolviéndolos, haciéndose tangible como el aire frío. No había ira, ni triunfo, solo una curiosidad profunda, como un científico recibiendo una muestra largamente esperada.
—"Sigan la pasarela de luz. Les prometo que no es una trampa. Sería… antieconómico."
Una hilera de baldosas en el borde de la plataforma comenzó a emitir una suave luz azul, formando un camino que se extendía sobre e