Capítulo 235: El Duelo de los Dioses
La tensión en la clínica era tan densa que se podía cortar con un bisturí. Gael, convertido en el negociador principal, intercambiaba mensajes encriptados con la entidad escurridiza que era Finch. Cada palabra era una partida de ajedrez, cada coma, una potencial trampa. Finch insistía en un lugar remoto: una estación de investigación abandonada en los Alpes suizos, un lugar aislado, de difícil acceso y con infraestructura limitada. Era el escenario perfecto para una demostración controlada de su