El silencio que siguió al triunfo de Clara fue más elocuente que cualquier mensaje de Finch. Dentro de la suite de aislamiento, el aire parecía vibrar con la energía liberada de una batalla cósmica. La "Muestra X" no estaba erradicada, pero estaba domesticada, sus garras retráctiles neutralizadas por el ingenioso caballo de Troya molecular. Clara, derrumbada en una silla frente a los monitores que mostraban los gráficos planos de la replicación viral, permitió que unas lágrimas silenciosas de a