La voz culta y fría seguía resonando en el pasillo, filtrándose como un veneno a través de la junta de la puerta blindada. "Dos minutos, Doctora Montalbán. Decida si su orgullo vale la vida de su personal."
Dentro del quirófano de aislamiento, el aire era frío y estéril, pero la desesperación comenzaba a calentarlo. Clara, arrodillada junto a Marcos, terminaba de asegurar el vendaje de presión sobre su herida reoperada. El Halcón respiraba con dificultad, su rostro estaba pálido, pero su mirada