208. Intentan cazarme
Isabel
La palabra muere congelada en mi garganta. Antes de que pueda emitir un solo sonido más, un crujido seco, metálico y extraño resuena justo al otro lado de la puerta principal del apartamento. Es un sonido sutil, el roce de algo pesado contra la cerradura blindada, pero en este silencio sepulcral se siente como un trueno.
Al mismo tiempo, la atmósfera en la habitación cambia drásticamente. La sonrisa de Mateo desaparece en una fracción de segundo, transformando su rostro en una máscara de