Dante
El muelle sur está envuelto en una cortina de lluvia nocturna, densa y fría, que azota el parabrisas de mi camioneta Range Rover negra. Las luces del tablero están apagadas; solo el brillo tenue de mi reloj militar marca las veintiuna horas con cincuenta y ocho minutos.
El limpiaparabrisas arrastra el agua con un ritmo monótono, revelando la silueta masiva e industrial del viejo almacén de carga que se alza al final del muelle, rodeado de contenedores marítimos oxidados y grúas de pórti