DanteNo importa cuánto tiempo haya pasado desde que me retiré, mi cuerpo recuerda a la perfección lo que tiene que hacer.Cuándo agacharse, moverse, esquivar… atacar. No lo pienso, cuando veo como mi oponente deja descuidado el costado derecho, me lanzo y encajo mis nudillos en el punto exacto entre sus costillas, escuchando como un grito de dolor sale de su boca.En un segundo mis sentidos se agudizan y mi instinto se activa. No le doy tregua. Lo lanzo al suelo omitiendo sus gritos, y lo aprisiono en una llave. Mis brazos sobre su cuello y entonces empiezo a contar.Cuento mentalmente. Diez segundos para el sueño eterno. Quince para la muerte. Mis demonios están gritando, exigiendo sangre. Mis brazos se aprietan un poco más y escucho como el ruido a mi alrededor se hace mayor.Justo cuando la oscuridad está a punto de reclamar a Luka, alguien tira de mí.—¡Estás fuera! ¡Dante, suéltalo! La voz de Alexei se cuela en mi interior con una rapidez impresionante y siento como disipa
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