Mundo ficciónIniciar sesiónFui la hija perfecta para mi padre: acepté casarme con el Alfa Alexander por el bien de mi manada de origen, aunque él se negó a marcarme y dejó claro que nuestro matrimonio no era más que un contrato. También intenté ser la Luna perfecta para mi esposo Alfa, con la esperanza de que algún día lograría ganarme su afecto y que podríamos ser un verdadero marido y mujer. Pero todo cambió el día en que me dijeron que mi loba había entrado en estado letargo. El médico me advirtió que, si no marcaba o rechazaba a Alexander dentro de un año, moriría. Sin embargo, ni mi esposo ni mi padre parecían preocuparse lo suficiente como para ayudarme. Desesperada, tomé la decisión de dejar de ser la chica dócil que ellos querían que fuera. Pronto todos empezaron a llamarme loca, pero eso era exactamente lo que quería: rechazo y divorcio. Lo que jamás imaginé fue que el arrogante hombre que una vez fue mi esposo terminaría suplicándome que no me fuera…
Leer másPero apenas logré enderezarme, sentí que toda la habitación se inclinaba de repente. Las piernas me fallaron y tuve que sujetarme del lavabo para no caer. Aquella debilidad que ya conocía volvió de golpe, solo que esta vez era mucho peor. Más intensa. Más difícil de ignorar.Apreté con fuerza el borde de mármol hasta que los nudillos se me pusieron blancos, esperando a que el mareo desapareciera. Frente al espejo, mi reflejo parecía más pálido de lo normal, casi sin vida. Durante un instante aterrador, pensé que quizá esta vez ya no podría seguir fingiendo.Que simplemente iba a caer ahí mismo.Pero poco a poco, el mundo dejó de dar vueltas. Conseguí recuperar el equilibrio, aunque mis manos seguían temblando. Me eché un poco de agua fría en el rostro, cuidando de no arruinar el maquillaje, y respiré profundamente.Después volví a ponerme aquella sonrisa.Y regresé a la subasta.***Perspectiva de AlexanderMe agaché para recoger los pedazos del relicario y sentí una presión extraña en
Perspectiva de Ella y AlexanderPerspectiva de EllaLa subasta benéfica era exactamente lo que esperaba: socialités por todas partes, vestidos impecables, candelabros de cristal y mesas largas llenas de objetos en exhibición. Todo perfectamente organizado… y completamente vacío por dentro.Alexander y yo llevábamos casi una hora recorriendo el lugar. Su mano no se separaba de mi zona lumbar, guiándome de mesa en mesa como si realmente fuéramos una pareja en armonía.Un fin de semana en las montañas. Una colección de vinos antiguos. Una cena privada con un chef reconocido.Todo sonaba exclusivo. Todo se sentía vacío.Mientras otros asistentes pujaban por experiencias íntimas, yo llevaba una marca falsa en el cuello y sonreía como si nada me estuviera rompiendo por dentro.—Sonríe —murmuró Alexander junto a mi oído cuando un fotógrafo se acercó—. Finge que te interesan las joyas.Obedecí.La mejor sonrisa de Luna.Incliné ligeramente el rostro frente a una pulsera de diamantes, aseguránd
La mañana siguiente llegó con noticias que solo lograron empeorar mi ya malhumorado estado de ánimo.—¿Una subasta benéfica? —pregunté, mirando la invitación que Gabriel había dejado junto al desayuno—. ¿Mañana por la noche?—Ha estado en el calendario desde hace meses —respondió Alexander sin apartar la vista de su café—. Asumí que lo sabías.Solté un suspiro mientras revisaba la invitación. La subasta benéfica anual del Hospital Infantil de Ashclaw era uno de los eventos sociales más importantes del año. Estaría todo el mundo relevante. Eso significaba cámaras, miradas… y, otra vez, la misma actuación.La de siempre.La Luna perfecta.La pareja perfecta.La marca falsa perfectamente pintada en mi cuello.Maldita sea.Apenas llevaba dos días fuera del hospital y ya me sentía agotada otra vez. Pero no había opción. Teníamos que asistir, sobre todo después del escándalo reciente. Era la oportunidad perfecta para calmar rumores y, de paso, quedar bien ante la sociedad.El resto del día p
Perspectiva de EllaLos ojos verdes de Alexander se oscurecieron mientras se arrodillaba junto a la bañera. El punto donde su mano seguía sobre mi hombro era como si mil chispas se encendieran al mismo tiempo, extendiendo el calor que ya me recorría el cuerpo.Sus fosas nasales se abrieron apenas. No hizo falta más para saberlo.Lo había vuelto a captar.Mi excitación.Esto era exactamente como aquella noche detrás de The Howling Moon. La misma tensión, la misma atracción imposible de ignorar. Esa forma en que Alexander me miraba ahora, como si tuviera hambre y yo fuera lo único capaz de saciarla, me hacía olvidar todo lo demás por un instante demasiado peligroso. Me hacía querer acercarme más, como si nada más existiera.Sin pensarlo, me moví un poco. El agua se agitó cuando me incliné hacia él. Las pupilas de Alexander se dilataron y su mano libre se apoyó en el borde de la bañera, acercando aún más su rostro al mío. Podía oler el bourbon en su aliento, ver cómo su mandíbula se tensa
Último capítulo