Danae
El aire aquí dentro pesa como plomo.
No sé si es el encierro, la humedad o el miedo, pero siento que me falta oxígeno cada vez que intento respirar hondo. La habitación es pequeña, de paredes desconchadas y sin ventanas. Solo hay una cama estrecha con un colchón duro, una manta áspera que apenas me cubre y un balde en la esquina que me da asco usar.
Las ratas corretean por el suelo como si fueran las verdaderas dueñas del lugar. Se oyen sus uñas rasgando la madera vieja, sus chillidos agu