—Está bien —concedió Damián con voz ronca—, pero antes de eliminarlo, averigua quién está detrás de esto. Necesito saber qué enemigo quiere verme bajo tierra.
—Puedes estar tranquilo. Así se hará —aseguró Mateo con una inclinación de cabeza.
Tendido en la cama del hospital, Damián percibió con agudeza algo que nunca antes había notado: Mateo y esa anciana que se hacía llamar la abuela de Valentina compartían un parecido inquietante en su expresión. Ambos irradiaban esa misma aura de autorid