Mundo ficciónIniciar sesiónDurante años, Sasha amó en secreto a su jefe, Leo Black, solo para ser pagada con desprecio cuando Leo la usó como un peón y la "regaló" a su hermano. Pero el destino tiene un giro cruel. El nuevo CEO es el magnate frío y misterioso Enzo Black. Cuando Sasha, impulsada por la rabia, lo nombra falsamente como su 'novio' para salvar su dignidad sin saber que el hombre que conoció la noche anterior y que creia que la asesinaría es su nuevo jefe y este decide seguirle el juego. Para él, es una diversión estratégica. Enzo la asciende, le da un anillo y la convierte en su prometida oficial para usarla como escudo en su propia guerra familiar. Sasha acepta la farsa, viendo la oportunidad perfecta para su venganza. Atrapada en la mansión Black, la tensión sexual explota, y la cercanía forzada desdibuja la línea entre la mentira y la realidad. Enzo comienza a darse cuenta de que no solo quiere a Sasha como un peón, sino que la quiere siempre cerca. ¿Podrá Sasha ejecutar su venganza sin sucumbir al amor nuevamente, o romperá el corazón del hombre que la elevó a su jaula, y que ahora se niega a dejarla ir?
Leer másDe un verano feliz a un invierno de pérdida y dolor.
(12 años atrás)
La familia Gold Myerston estaba de vacaciones de verano en las playas de Brighton, habían alquilado una cabaña pequeña pero muy cálida y acogedora, para pasar una semana diferente a las que acostumbraban cada vez que podían echarse una escapada con los niños, de manera que compartían y disfrutaban de ese mágico espacio.
Por las mañanas tomaban el sol, los niños jugaban en la arena y a la orilla de la playa, recibiendo la energía de las palmeras, contemplando la inmensidad del mar y las bellezas que ofrecía aquel hermoso lugar.
Sarah era una niña de cinco años, mientras que su hermano Ian, era un poco más grande, ambos eran muy apegados a sus padres, quienes siempre les profesaban su amor y sus cuidados a cada momento, así como fomentar los valores para ser siempre unos buenos niños.
La última noche que pernoctarían en la cabaña que alquilaron durante las vacaciones, mientras los padres estaban en la sala de estar, los niños miraban en su tablet, lo que sus progenitores llamaban programas prohibidos, ya que les ocasionaban sentimientos de temor y miedo, sobre todo a la pequeña Sarah.
━Hermanito, ¿qué estás mirando? ━pregunta Sarah, acercándose.
━Nada que debas ver, estás muy pequeña para esto. ━le contesta Ian, evadiendo la vista de su hermana.
━Muéstrame, quiero ver. ━insiste la pequeña niña.
━Es una película de hombres lobos, pero no deberías verla, si mamá se da cuenta me regañará.
━Déjame verla, yo no le diré que tú me mostraste nada.
━Bueno, si quieres, solo no quiero que mi mamá me vaya a regañar después.
La niña se acomodó junto a su hermano, mirando las imágenes de la película, lela, apenas despabilaban, pues les parecía emocionante ver cómo los hombres se encorvaban, transformándose en lobos y aullaban a la luna llena.
De pronto entra la mamá a la habitación.
━Vamos niños, es hora de dormir, ¿qué están viendo allí? ━pregunta al escuchar el aullido de los lobos.
━Nada mamá, nada, solo son unos anuncios. ━contesta Ian, tratando de ocultar la tablet debajo de los cojines del sillón.
━A ver, muéstrame Ian. ━insiste, mirando a sus hijos, toma la tablet entre sus manos para chequear la programación, al darse cuenta, pregunta ━¿Cuántas veces les he dicho que este tipo de programas no los pueden ver?, sobre todo tú Sarah, ver esas películas te ocasionan pesadillas recurrentes, ya hemos hablado de esto.
━Mamá pero no me da miedo, solo son sueños… de mi otra vida puede ser, o de alguna misión que tengo, cuidando a los perritos. Sabes que me gustan mucho los animales.
━Sí, Sarah, sé que te gustan mucho los animales, los perros sobre todo, pero ya hemos tenido largas conversaciones acerca de este tema, además los perros y los lobos, son razas diferentes y hacen cosas distintas, los lobos de estas películas son malos y eso no te hace bien a nivel psicológico, de hecho, estás muy pequeña para hablar de misiones en la vida ¿Qué cosas son esas?
━Pero es fantasía mamá. No me da nadita de miedo. ━insiste la niña.
━¿Estás segura que no te da miedo?, si cuando tienes las pesadillas te despiertas gritando y sudando, asustada, ¡Vaya cuidadora de perritos! ━se burla Ian, haciendo mofa a su hermana.
━¡Ian!, tú haz silencio, que en este momento, eres el responsable de esto. Ahora, váyanse a dormir, no quiero escuchar una palabra más acerca del tema, ¡Ah! y la tablet, por los momentos está decomisada, al menos hasta que aprendan a obedecer, sobre todo tú Ian, que eres el más grande y el que debe darle el ejemplo a su hermana.
━Pero mamá…
━Nada de peros, métanse ahora a la cama y a dormir.
━Por tu culpa me quitaron mi tablet ━susurra Ian a su hermana.
━¡Basta, Ian! El tema está cerrado y no se discute más, ¡A dormir!
Los niños obedecen a su madre y se van a la cama, esta los arropa, les da la bendición, los besa en la frente, apaga las luces y sale de la habitación.
En el transcurso de la madrugada…
━No, no, por favor, aléjense de aquí, tengo miedo, ¡Mamá! ¡Mamá! ¿Dónde estás? ¿Por qué me has abandonado? ¡Aléjense! ¡Mamaaá! Esos lobos me quieren morder ¡Mamááá!
━¡Sarah!, ¡Despierta hija! Es solo una pesadilla, despierta pequeña. ━le dice la mamá acercándose a la niña y brindándole consuelo, abrazándola, secando su sudor y arrullándola.
━Mami, tuve un sueño donde unos lobos estaban alrededor de mi, y ni papá ni tú estaban, me habían abandonado. Yo tenía una tiara que brillaba, pero tenía miedo. Sus ojos eran rojos y amarillos, ellos me miraban fijamente, no me querían dejar ir, cada vez que lo intentaba, me mostraban los colmillos. ━decía la niña mientras se incorporaba, sentándose en la cama.
━Ya mi niña, fue solo un sueño, sabías que esto podría pasarte luego de ver esa película prohibida. ━le repetía su madre mientras le acariciaba la cabeza.
━Mami pero a pesar de que sentía miedo, me pareció que ellos tenían que decirme algo, por eso no me dejaban ir, aunque por un momento, me sentí protegida, y yo tenía esa coronita, como si fuera una reina para ellos.
━¿Qué dices Sarah?, por favor, eso solo puede ser producto de tu imaginación, ¿Cómo vas a ser una reina para una jauría de lobos? ━le pregunta susurrando para evitar que Ian, se despertara.
━Sí mamá, ahora que lo pienso, parecía más bien un mensaje de ellos o de ese muchacho que apareció delante de los lobos, como si fuera su jefe.
━¿Un mensaje? ¿Un jefe de lobos? ¡Ay, Sarita!, mejor ya acuéstate a dormir y deja de estar viendo esas películas, para evitar esos malos sueños. El lunes a primera hora, llamamos a la psicóloga para hablar del tema, pero por lo pronto vamos a seguir durmiendo, ¿está bien?
━Está bien mamita, pero, ¿puedo ir a dormir con papi y contigo? ¿Sí?
En ese momento, entra a la habitación el padre de los niños, quién les pregunta qué ha pasado que hace un momento había escuchado unos gritos, a lo que responde su esposa.
━Sarah, que tuvo nuevamente una de esas pesadillas con lobos.
━Sí papi, y le preguntaba a mi mami, si me podía ir a dormir con ustedes, ¿podré? Por favorcito, papito. ━le dice la niña mientras junta sus manitas en modo de oración.
━Claro que sí mi pequeña, vente a dormir con nosotros, ━le dice mientras le abre los brazos para cargarla y llevarla con él a la habitación.
A la mamá no le quedó de otra sino asentir, apagar la luz y volverse a su cama a seguir durmiendo, pues al día siguiente le esperaba un día ajetreado y a su vez, el retorno a la ciudad para continuar con su rutina diaria.
La niña se acomodó en medio de sus padres y abrazándose a ellos, se quedó dormida.
Durante la madrugada, mientras todos duermen, a Sarah le dan ganas de orinar. Se despierta y piensa en avisar a su mamá para que la acompañara, pero en vista de que ya la había despertado con su pesadilla, decide no hacerlo, trata de aguantarse y volverse a dormir para evitar ir sola al baño, pero siente que no puede hacerlo por mucho tiempo, por esa razón aunque sentía un poco de miedo por la oscuridad, se arma de valor y se levanta de la cama cuidadosamente para bajar al baño.
Afuera el viento es tan fuerte que abre el ventanal dejando entrar la poca luz de la luna llena, que iluminaba muy tenue los rincones de la habitación. Sarah, abre la puerta y se dispone a salir, cuando escucha un sonido seco que la asusta, dejándola inmóvil y que la incita a devolverse, sin embargo, las ganas de orinar se hacen cada vez más incontrolables por lo que respirando profundo, decide continuar su camino por el oscuro pasillo.
«No pasa nada, todo está bien, todo está bien», piensa la niña mientras va caminando por la alfombra, descalza.
La pequeña Sarah, siente como si alguien la estuviera mirando en la oscuridad, de modo que va paso a paso, con los ojos muy abiertos, bajando las escaleras una por una y agarrándose de la baranda, pensando que todo era producto de su imaginación. Armándose de valor, entra al sanitario, como no alcanza al interruptor para encender la luz, va tanteando hasta llegar al váter.
Cuando se dispone a devolverse a la habitación, escucha como si alguien respirara muy cerca de ella. El miedo vuelve, pero debe regresar a la cama, escucha una voz en su mente que la llama «Sarah», pero no hay nadie alrededor.
La niña apura el paso, muy asustada, cuando de repente voltea hacia la ventana de la sala de estar y ve unos ojos azules a través del vidrio, trata de caminar más rápido, pensando que no había visto nada, que no había nada allí, pero vuelve a escuchar la voz en su cabeza:
«Sarah, ven aquí, te necesitamos»
«Tu lugar está aquí con nosotros»
«Eres la única que nos puede salvar»
La niña no entiende porqué escucha esas voces, pero algo le impide que continúe su camino, lo que la deja paralizada por un instante, «Esto es un sueño, no está pasando», se dice mientras se tapa los oídos y cierra los ojos con fuerza, de pronto, vuelve su mirada a la ventana y unos destellos brillantes le muestran a unos lobos blancos, encorvándose y transformándose en humanos y a ella, con una tiara, en edad adulta, de la mano de un apuesto chico de ojos azules acercándose a su oído, susurrándole «Sarah, estás destinada a mí».
Sarah se sorprende por lo que ven sus ojos en el resplandor de la luna, ya no escucha las voces en su cabeza pero está confundida… El miedo permanece, latente, por lo que se devuelve con rapidez a la habitación, metiéndose a la cama, abrazándose a su papá e intentando conciliar el sueño, repitiéndose que lo que había visto no era real.
Carraspeo mi garganta y la maldita víbora simplemente dice “Ah”. La muy desgraciada ni si quiera se alejó. Enzo me mira fijamente como si estuviera en shok y luego le dice que se largue. Molesta obedece. Me mira a mi pero lo ignoro. No quiero hablar con él pero no deja de decir mi nombre para que lo mire a la cara.Pasaron al menos unos minutos desde que esa perra estuvo aquí.―¿Enserio no piensas hablarme? ―me mantengo en silencio ―¿Estas celosa? ―no respondo pero lo miro de reojo ―Sasha. Lo estas.―Quiero trabajar así que hay que seguir en silencio. Después de todo es nuestro falso trabajo ¿no?Jala la silla hacia él y me obliga a sostenerle la mirada.―Ella puso mis manos sobre sus pechos. Viste perfectamente que no…―No te estoy pidiendo explicaciones. ―quise alejarme pero no me deja. Insiste en tener esta conversación ―¿Qué quieres que diga? Si mi amor esta bien te creo. Bien ya lo dije.―Si. Toque a otra mujer pero fue porque me tomó por sorpresa. Sabes como soy, estaba enfocado
―Por favor, no se detengan por mi, sigan. ―mueve sus manos exageradamente ―Ay, ¿enserio no van a seguir? Ash, que aburridos son.Enzo se aleja de mi cubriéndome de su hermano, Leo en cambio se burla diciéndole que no le queda para nada el talle del prometido preocupado si no que se ve ridículo. Sus palabras… las reconozco, está fastidiándolo.―Largo de aquí antes de que termine haciendo algo del cual no voy a lamentar.―Ja, ja. Como no. ―se para frente a él retándolo. ―Ambos sabemos que no eres capaz de hacerlo.―No tientes al diablo, Leo.Enzo me guio con su mano firme en mi espalda baja, el aire entre nosotros estaba cargado de una satisfacción peligrosa que fue irrumpida por culpa de Leo a quien le lanza una mirada asesina antes de salir. Nos vestimos para el día con urgencia, sin cruzar la mirada, me sentía incomoda porque no sabia que decirle y él… bueno, parecía hacer de la vista gorda.—Desayunaremos en mi oficina —ordenó, poniéndose una camisa blanca impecable que contrastaba
Enzo es un hombre difícil de descifrar, no puedo comprenderlo, a veces pienso que le importo después de todo a estas alturas es lo que mas pienso ya y mas cuando ya sabe que estoy enamorada de él.A veces. Pero mayormente pienso que solo es un pretexto para molestar a su familia. Dice que no debo amarlo porque seria un error y yo no lo veo así.Después de la discusión con el abogado ellos se quedaron hablando y yo Sali por algo de comida.Caminamos hacia el ala oeste. La suite de Enzo era un laberinto de mármol y silencios caros. Me guio a través del pasillo de cristal hasta el gimnasio. Al entrar, la luz brillante y el olor a metal limpio y cuero nuevo era un alivio; un lugar donde el dolor era tangible y no emocional.Enzo se quitó la camiseta. El crack de la tela al rasgarse parecía amplificado en el silencio. Su torso, esa escultura de disciplina que antes me había paralizado, ahora era una motivación. Sentí el calor subir a mis mejillas, pero me obligué a verlo como mi entrenador
Me desperté sola.El sol de la mañana se filtraba por las pesadas cortinas de terciopelo de la habitación, pero la habitación seguía sumida en una penumbra molesta pero tranquila para seguir durmiendo.«No. No me ames, Sasha.»La voz de Enzo resonó en el silencio. Me cubrí el rostro con el brazo. Había confesado mi amor y él, el hombre que me había salvado de su hermano, lo había rechazado con la lógica fría de un estratega, pensé que sentía lo mismo que yo pero ahora… mierda, solo estoy muriéndome de la vergüenza ahora mismo. Me había reducido a… dios, ni siquiera yo lo sé.Me levanté con dificultad. El estaba en el suelo, una masa arrugada junto a su traje destrozado. Enzo no estaba en la habitación, pero lo escuché. El sonido de su voz, clara y autoritaria como siempre y provenía del salón contiguo. Estaba en una llamada, ya operando.Me dirigí al baño. Al mirarme al espejo, no vi a la asustada Sasha de siempre que se mantenía en las sombras al margen de todo. Vi a una mujer con el
Último capítulo