Perfume de mujer.
MILA
—¿Secreto? —mascullé, incrédula.
—Descuida, no se lo diré a nadie —añadió, sonriendo brevemente, antes de retomar su postura rígida. Señal inequívoca de que Lucio estaba cerca. Segundos después, se alejaron al mismo tiempo que mi mirada se encontró con la suya: esa mirada infernal y dominante que parecía taladrarme el alma.
Lucio se detuvo frente a mí, su presencia eclipsando el bullicio a nuestro alrededor. Vestido con un traje a medida de un tono carbón profundo, su elegancia era