MILA.
—Me lastimas —gemí en un susurro ahogado, sintiendo cómo mi piel se adormecía.
—¡Te pedí una sola cosa, que te comportaras! —exclamó, su voz, como un trueno poderoso que caló hasta mis huesos.
—No hice nada —respondí, aún aturdida y sin recuperarme del shock en el que Taylor, me sumergió mientras él me culpa, por lo sucedido.
—No hemos completado ni un día Katya, ni un maldito día de casados, y tú ya estabas metida en la oficina de Taylor —refutó, apretando mis brazos con la mis