Lo que grita tu cuerpo.
MILA
Incluso detrás de la madera de la puerta, podía sentir su furia. Sabía que estaba enojado por no haberme encontrado al despertar. Nada me habría gustado más que dejarme envolver por el ámbar de su mirada bajo la luz de la mañana, pero mi anhelo era un lujo suicida. De no haber escapado a tiempo, él se habría encontrado con la realidad desmoronándose: mi nariz falsa despegada y el maquillaje corrido delataban, centímetro a centímetro, mi falsedad.
Me obligué a tragar el nudo de pánico e