Fundación luz de vida.
MILA.
«Pobrecita suripanta», pensé, sintiendo una punzada de celos irracionales.
Intenté soltarme del brazo de Lucio, con la única intención de que ella presenciara la necesidad que, sabía, Lucio sentía hacia mí. Él no me decepcionó. Justo cuando sintió mi mano alejarse, la atrapó. Su mano gigante se posó en mi cintura, pegándome más a él mientras respondía al comentario de Peyton.
—Nuestra presencia es lo que hace de esta reunión un evento importante —su sonrisa fue de pura victoria al sentir mi piel desnuda tensarse bajo su agarre posesivo.
—Esa es una verdad difícil de aceptar para algunos —intervino Sasha, girando el rostro hacia la cara larga de Arthur, el padre de Catalina.
Solo entonces Catalina apartó la vista de Lucio y la clavó en Sasha. Si las miradas pudieran golpear, Sasha estaría en el suelo con el rostro desfigurado.
—¿Y cómo no tener esa actitud? —soltó Catalina, endureciendo la mirada y frunciendo el ceño—. Todos aquí sospechan y juran que fue él el causan