Quédate conmigo.
MILA
Él se frenó en seco. Me clavó esos ojos ámbar con una frialdad que me quemó el cuerpo.
—Malinterpretaste el beso, querida —soltó en un siseo, acortando la distancia hasta que su calor me asfixió—. Solo quería que te quedara claro cuál es tu lugar. Que no dudaras de mí. Ella no es nadie comparada contigo… para mí, tú eres todo.
Me agarró del cuello con esa fuerza que me eriza la piel y me estampó contra la pared fría. Sentí la maldita necesidad de sus labios y no puse resistencia. M