Culpa y necesidad.
LUCIO.
Las noticias me dejaban un sabor amargo en la boca, asqueado, pero sabía que Sasha tenía razón en algo fundamental: no puedo huir de lo que soy. La sangre de los Montessori corre por mis venas, y eso es algo que no puedo borrar.
—¿Qué propones que hagamos? —cuestionó Sasha, rompiendo el silencio.
Me enderecé, sintiendo el peso de un plan formándose en mi mente, uno frío y calculado. —Por el momento, quiero que Mila siga creyendo que desconozco la muerte de Katya. Y si esa persona,,