—Feliz cumpleaños abuela —dijo Iris mientras le devolvía el abrazo.
No supo cuánto tiempo habían estado así, pero no sabía lo mucho que necesitaba ese abrazo hasta ese momento. Y luego la abuela notó la presencia de alguien más y se llevó la mano a la boca.
—¿Eres ese apuesto novio del que mi nuera no deja de parlotear? —preguntó la abuela Maeve, con una ceja alzada y una sonrisa, como si ya supiera la respuesta.
Hugo intercambió una mirada con Iris, y al verla más relajada, no pudo evitar sonr