Ninguno pudo retomar la conversación; la abuela les sacó un montón de fotos a todos, incluyendo una de ellos dos solos, en la que insistía a Hugo que la besara. Pero Iris seguía con la mente en otra parte. Luego salieron sus tías con el pastel de la abuela Maeve, y todos empezaron a cantarle feliz cumpleaños.
No supo en qué momento alguien tiró de su brazo; por la multitud no podía ver quién había sido. Al alejarse, la vio. Después de tantos meses, se reencontraba con Cici, su hermana pequeña.