Sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo. Imaginé a Dean, con la edad en la que otros apenas están comenzando a vivir, presenciando cómo su padre caía frente a él. De pronto entendí un poco más sus sombras, sus silencios, la forma en que necesitaba tener todo bajo control. No era simple terquedad… era supervivencia.
—Habíamos dejado ese mundo atrás —continuó Domenica, con la mirada perdida entre los árboles—, pero sabíamos que, si bajábamos la guardia, nuestros enemigos vendrían por nosotros. P