73• Hasta que perdió eso también.
Me quedé en silencio, con la vista perdida en las gallinas que seguían picoteando el suelo sin preocuparse por nada, pero mi mente estaba a kilómetros de allí. Nunca se me había ocurrido que una de las razones por las que Dean se aferraba tanto a la idea de ser papá fuera esa: intentar recuperar algo que había perdido. Siempre pensé que era un deseo intenso, casi obsesivo… pero distante, sin forma. Y ahora, de pronto, ese deseo tenía un nombre. Tenía historia. Tenía cicatrices que todavía sangr