58• Para mi tesoro.
Dean había salido temprano de la habitación y, en cuanto la puerta se cerró detrás de él, algo extraño se abrió paso en mi pecho. No era exactamente dolor… pero tampoco vacío. Era como si un hueco silencioso se hubiera formado donde antes él había estado.
Unos segundos pasaron sin que yo reaccionara, simplemente escuchando el silencio nuevo que él había dejado. Después de una noche completa en sus brazos, después de cada roce, cada susurro, cada límite cruzado, la ausencia se asentó en mí como