Mundo de ficçãoIniciar sessãoElla pertenece a la ley. Él, al delito. Pero el destino los encerró en la misma oscuridad. Vanessa creció creyendo que lo había perdido todo: a su madre, a su prometido y, finalmente, a la libertad. Obligada a casarse con Meison Byrne, el arrogante heredero de una de las familias más poderosas, su vida se convirtió en una jaula de cristal. Encerrada en el último piso de un edificio, Vanessa sobrevive entre el dolor y el silencio, sin imaginar que el hombre que irrumpirá en su encierro no será su enemigo... sino su salvación. Alexis, jefe de zona de una poderosa mafia, investiga una red de trata que amenaza con destruir su organización. Pero al infiltrarse en aquel lugar, no encuentra criminales... sino a una mujer rota. Lo que comenzó como una estrategia para obtener información se transforma en un vínculo prohibido, un amor que pone en juego su vida, su lealtad y su alma. Entre la luz de la justicia y las sombras del pecado, Vanessa y Alexis deberán decidir si el amor puede redimirlos... o condenarlos para siempre.
Ler maisAbrazo mis rodillas apoyando mi mejilla en ellas en lo que permanezco con la mirada perdida en los ventanales de piso a techo que tengo al frente, todas las luces del apartamento se encuentran apagadas, la única iluminación es la que proporciona la luna; fuera el cielo llora con desesperación, las gotas de lluvia golpean con fuerza el cristal como proyectiles que vienen directo hacia mí, éstas crean ríos que recorren el vidrio, me entretengo viendo el deprimente paisaje, cielo completamente gris que se ilumina en una que otra ocasión por los relámpagos, gruñe con fuerza y lanza ráfagas de lluvia qué azotan contra los ventanales, este cristal es la única barrera que nos separa a mí y la feroz tormenta.
Me levanto y avanzo lentamente a la puerta corrediza, al llegar a ella deslizo con lentitud algo indecisa, pero al final salgo, la lluvia me golpea el torso, el agua fresca empapa la tela de mi blusa, sigo dando pasos para alejarme de la puerta, recorro mi jardín sintiendo el pasto sintético bajo mis pies descalzos, llego hasta el barandal y bajo la mirada. Abajo hay muchas luces y sonidos que apenas alcanzan a llegar hasta aquí, estoy en el último piso de la torre más alta de edificios de la ciudad, torre que le pertenece a mi esposo, el poderoso Meison Byrne que el día de nuestra boda me encerró aquí y ya no volvió más. Estoy atrapada, aislada en este lujoso apartamento en completa soledad, se podría considerar un oasis para cualquier otra persona, pero para mí... el luto por mis pérdidas no me deja avanzar, entre el desespero y la soledad las voces en mi cabeza comienzan a tomar fuerza, los pensamientos intrusivos son más frecuentes y comienzan asustarme, me preguntan cómo se sentirá el viento golpeando mi rostro en compañía de las gotas de lluvia mientras caigo desde aquí, cada vez más y más abajo, hasta llegar al suelo. Niego con la cabeza y me alejo del barandal, apartando las manos del metal como si este quemara, no es lo que mi madre Aurora hubiera querido, ni tampoco Erick... lentamente, retrocedo para regresar la puerta, me desnudo por completo dejando la montaña de ropa húmeda frente a la puerta del jardín, entro y voy a mi habitación, dejando que el cielo se caiga tras de mí mientras siento que me desmorono yo también junto con el y camino directo al baño. Abro el grifo del agua dejando que esta me recorra por completo; no puedo estar así por siempre, debo de adaptarme a mi nueva vida, no puedo estancarme aquí, debo sanar por mi misma, mi alma y espíritu primero que nada; una vez fortalecida desde el interior, pelearé por mi vida, por mi libertad, si debo escapar de todos y todo para permanecer en las sombras y que mi memoria se convierta en un fantasma que quedará en el olvido, así sea. ~~~~~~~ Años atrás… Mi vida nunca fue color de rosa, o bueno, quizás sí lo fue, hace mucho tiempo, cuando tenían a mis padres, pero es difícil catalogar momentos que no recuerdas, así que tomando en cuenta el tiempo del que tengo memoria mi vida, ha sido gris. Mis padres fallecieron en un accidente cuando yo era muy pequeña, mis tíos, los únicos que tenía por parte de mi padre no fueron considerados aptos para hacerse cargo de una niña de 3 años, así que terminé en un orfanato, esperando el día que llegara una familia que quisiera incluirme, pero pasaron los días, semanas, meses y años, ese día no llegaba. Cuando cumplí 13 años me di por vencida, dejé de soñar con tener una familia, y comencé a esperar el día en que fuera mayor de edad para salir de aquí y valerme por mí misma, quizás encontrar a esos tíos paternos que no se les permitió nunca estar cerca de mí. Llegó el momento que cuando venían parejas interesadas en adoptar yo era la única que no iba corriendo a la sala de presentaciones, con el pasar del tiempo la encargada dejó de insistir en que fuera, se resignó a que no lograría convencerme. Tenía 15 años cuando estaba sentada en una de las jardineras, iba a venir alguien para las adopciones, me encantaba eso, porque todos se iban y podía quedarme sola en el patio, podría disfrutar de lo que los constantes gritos tapaban, el canto las aves y el sonido de las hojas de los árboles al mecerse con el viento, me encantaba. Me encontraba con ambas piernas colgando de cada lado de la jardinera frente a mí tenía el pétalo de una rosa, varias hojas verdes que arranqué de un árbol y una pequeña florecilla qué tenía bastante polen en el centro. Al frotarlas con la superficie blanca dejaban su color impregnado en el, use las hojas verdes para crear montañas, el rojo y el amarillo para combinarlos e imitar el cielo del atardecer, con mi dedo meñique usaba el polen para tratar de imitar un sol. — Pero que bonito...- La voz demasiado cerca de una mujer ocasiona que dé un brinco, unas manos me toman de los hombros y yo levanto la mirada. — Oh cielos lo lamento, no quería asustarte. La mujer frente a mí parece irreal, el cabello corto y perfectamente alisado, tiene un tono rubio brillante como los rayos del sol, su piel es blanca como la porcelana y sus ligeras pecas lucen doradas como manchas elegantes y perfectamente distribuidas de pintura sobre un lienzo, sus ojos son grises oscuros, es alta, ya que esta a mi misma altura al yo estar sentada en la barda, bajo la mirada a su atuendo, es un conjunto de pantalones oscuros con zapatillas rojas a juego con su bolso, se mira tan elegante, posiblemente sea una mujer del gobierno que viene a supervisar. — ¿Cómo te llamas linda?. - La mujer me pregunta, ya que me quedo completamente muda, parpadeo varias veces y me recompongo. — Me llamo Vanessa. - ella aparta sus manos de mí y sonríe radiante. — Mucho gusto Vanessa, soy Aurora. — Como la princesa... Digo sorprendida, miro de nuevo su cabello rubio, ella suelta una risa contagiosa. — Si, me temo que sí... - algo suena dentro de su bolso, es su celular, lo saca y al verlo levanta ambas cejas.– Cielos voy tarde... está muy bonito tu dibujo Vanessa, cuídate. Levanto el rostro y sigo su silueta mientras avanza a la entrada del orfanato, sus zapatillas rojas resuenan en el descuidado y desgastado asfalto y sin importar las imperfecciones de éste, ella sigue caminando sin perder la elegancia, de grande me gustaría ser como ella. La encargada de orfanato sale a la puerta para recibir a la mujer, se dan la mano y noto como la mujer misteriosa de cabello dorado señala en mi dirección, ambas me observan y por un momento las dos parecen sorprendidas, arrugo la frente y noto como después ambas se van al interior, pero la mujer de cabello dorado me sigue viendo hasta que entra al lugar. Pasa quizás lo que es una hora cuando la encargada de orfanato sale y se para a mi lado, con un paño estoy limpiando con todo el dolor de mi corazón el dibujo que considero es el mejor que había hecho, pero hicimos un trato, ella me dejaba dibujar con plantas aquí y yo limpiaba después. — Vanessa... alguien quiere adoptarte. — ¿¡Qué?! Levanto la cabeza de golpe, la cuidadora tiene una sonrisa radiante y llena de emoción en el rostro, pero yo no sonrió, no puedo creerlo, de pequeña soñaba que me dijeran algo así, pero años atrás dejé de añorarlo y ahora no sé cómo reaccionar. — ¡Si! ¿No es emocionante? Vamos, para que hablen antes de firmar los papeles de adopción. Ella me tomó de la mano para ayudarme a bajar, en lo que vamos adentro me sostiene de la mano aún. Estoy muy nerviosa, quizás la pareja adoptante llegó cuando yo estaba embebecida pintando y no los miré entrar, me lleva hasta su oficina, cuando la puerta se abre y me encuentro de nuevo con la mujer de cabello dorado sentada me quedo estática en la puerta, ella al verme se levanta y con su radiante sonrisa se acerca a nosotras. — Vanessa, ella es la señora Aurora Whelan, ella quiere adoptarte. — ¿A mí...? ¿Por qué? ¿Por qué una mujer como ella quisiera adoptar a una chica de 15 años como yo y no a una niña como Angie de 4 años?, todos prefieren a los niños pequeños y no a los adolescentes. Escucho la puerta de la oficina cerrarse, la cuidadora se marchó, dejándonos a mí y a la mujer, solas. — Porque... creo que ambas merecemos una segunda oportunidad para ser felices. Estira su mano para acomodar un rizo de mi cabello detrás de la oreja, me sonríe nuevamente con tanta calidez, esa sonrisa se queda grabada en mi mente, incluso cuando ella ya no está conmigo.Alexis. Un auto se detiene en la entrada de mi casa, de él salen Stefan Lombardi, líder de nuestra organización, del otro lado del auto aparece Alessandro, su primo. Alessandro tiene una cara de mal humorado que me causa gracia, es obvió que prefiere estar en cualquier otro lugar menos aquí, parece un niño emberrinchado. — Alexis... ya estamos aquí, dime que pasa, para que no quisieras darme detalles por teléfono imagino que ha de ser algo delicado. Stefan habla al llegar frente a mí y tenderme la mano, Alessandro por su parte llega posicionándose detrás de su primo y me hace un asentimiento de cabeza a modo de saludo, sonrío al ver su cara. — Me gustaría decirte lo contrario, pasen... Ambos entran a la casa, un empleado sale por el equipaje, esta es una de mis casas de seguridad, donde trajé a la chica que rescaté hace semanas, no es muy grande como mi mansión principal, pero tendremos que estar aquí, ya que estoy instalando un nuevo sistema de seguridad en la otra. Nos d
Meison. Las puertas del elevador se cierran, estando aquí solo, oculto de la mirada de cualquiera me permito soltar un suspiro y llevarme la mano al cabello, Vanessa... no esperaba verla tan, bien. La imagen de su bello cuerpo con ese conjunto deportivo está adherido en mi cabeza como una goma de mascar en el cabello. Ella... cuando la conocí me dejó atónito, esa mujer reventó mi burbuja, con tan solo unas palabras me hizo caer del cielo para estrellarme con fuerza en el suelo, mis padres son personas muy poderosas e influyentes en el país, nuestro apellido inflige respeto y admiración, así había sido siempre, hasta que me tope con ella; todas las personas, sin importar que fueran jóvenes o grandes me trataban como si fuera un santo que concede milagros, las personas se esforzaban por agradarme, por hacerme sentir bien y yo podía ser incluso hasta grosero y sería aplaudido por los demás hasta que llegó ella. La nueva hija adoptiva de los Whelan fue un chisme de lo más hablado e
Vanessa Despierto al escuchar el sonido de la alarma de mi celular, son las 6:00 am. No tengo a un trabajo al que asistir, una junta que tomar o algo parecido, pero no he querido caer en la gorronería, lo cual es muy difícil cuando se está encerrado sin nada que hacer, al principio lo único que hacía era dormir, despertar para pedir algo de comida y regresar a la cama, fue un par de días después que me convencí de que no podía seguir así, estaba cayendo en depresión, de mí dependía dejarme arrastrar al fondo hasta llegar al punto en el que saltar del la maldita terraza comenzará a ser de nuevo una gran idea o salir de ella. Fue difícil al principio, pero poco a poco comencé a llenar los huecos de mi día, a establecer una rutina que he seguido minuciosamente. Ahora cada hora de mi día tiene un propósito, trato de seguirlo al pie de la letra la mayoría de las veces, no es una lista estricta de cosas por hacer, solo es como una guía para mantenerme entretenida y la soledad acompañada
Alexis. Me tomó algo de tiempo prepararme para entrar en el edificio en el que vive Meison Byrne, la seguridad es muy estricta, no había manera de entrar y salir sin ser visto, ya que el maldito elevador que llevaba a su piso está custodiado por dos gorilas, la única manera de entrar era por la parte exterior, tuve que esperar que trajeran el elevador con el que limpian los vidrios del externos cada semana. Altero las imágenes de las cámaras exteriores y subo al lugar. Al llegar a la terraza que es más bien como un jardín con pasto sintético me apresuro para llegar a la puerta corrediza que da acceso al interior, con cuidado saco mis instrumentos para abrir, para mi sorpresa no tiene seguro, aunque pensándolo bien quién consideraría que se meterían a robar a tu departamento cuando vives en el jodido piso 103.Entro al lugar que se encuentra en penumbras, no tengo tiempo para perder así que voy por el primer pasillo a mi izquierda donde se encuentra una sola puerta, al abrir noto lo
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