La emoción me invadió tan fuerte que por un instante sentí como si el mundo entero se hubiera detenido, como si todo lo que había temido y anhelado pudiera hacerse realidad. Pensar en Celine, en la posibilidad de volver a verla, de abrazarla, de escuchar su risa, me hizo olvidar por completo todo lo demás: el miedo, la incertidumbre, incluso la presencia de Dean a mi lado. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que el futuro no era solo un lugar oscuro y desconocido, sino que podía tener un fin