35• Aún no estás embarazada.
Después de la cena, en la que solo estuvimos Dean y yo —porque Mia había pedido que le llevaran la suya a la habitación y no salió en todo el día—, me encerré en el baño. La noche había sido tensa, silenciosa, como si el aire entre nosotros se hubiera vuelto pesado y hostil. Dean no dijo nada más después de nuestro enfrentamiento, y yo tampoco quise romper ese silencio incómodo. Solo comimos así, cada uno perdido en sus propios pensamientos, mirando a cualquier lado menos al otro, como si el si