Dorian.
No sabía cómo decirle a Vanessa la verdad sobre mi pasado; la palabra “verdad” me temblaba en la garganta como si fuera un vaso de cristal a punto de romperse. No me sentía preparado, y sin embargo algo en mi pecho —una mezcla de urgencia y alivio— me empujó a hablar. La habitación parecía contener la respiración conmigo: la luz se filtraba por la cortina, el silencio hacía que hasta el latido de mi pulso sonara demasiado alto.
Ella me miraba con esos ojos que yo siempre recordaría —her