Vanessa
Abro los ojos de golpe y siento mi corazón latir con fuerza. Miro alrededor y reconozco el cuarto oscuro de Dorian. Estoy en la habitación sigo viva. Bajo la mirada hacia mi cuerpo y noto que mis heridas están limpias; alguien se encargó de eso mientras dormía. A un lado, veo a Dorian. Está sentado junto a la cama, con la cabeza recostada sobre ella, como si hubiese velado mi sueño. Incluso dormído se ve guapo.
Lo observo en silencio y pienso que quizá dormí demasiado, porque todavía t