CAPÍTULO 62 – La fragilidad del mando
Arasy terminaba de colocar los platos sobre la mesa principal en la cabaña del alfa. Iker ya estaba sentado en la cabecera, con la espalda tan rígida como si estuviera tallada en piedra, observando el vacío con una intensidad que habría intimidado a cualquiera que no fuera de su propia sangre.
Poco a poco, los hermanos fueron ocupando sus lugares. Atuel se sentó a la derecha de su padre, asumiendo con pesadez el rol de heredero y estratega que la crisis le