CAPÍTULO 63 – El peso de ser una maldición
— Soy el veneno —susurró para sí misma, apoyada en el marco de la ventana de su habitación.
Había tomado una decisión. No podía esperar a que Mainumby regresara con términos de paz que Camilo Ardeón jamás cumpliría. No podía ver a Yvyra marchitarse hasta convertirse en una cáscara de odio. Si ella era la moneda de cambio, se entregaría antes de que la deuda se pagara con más sangre Rukawe.
Sus pasos la llevaron instintivamente hacia el lago. Era el lug