CAPÍTULO 52 – El espejo de las almas
La noche había envuelto a la comunidad Rukawe en un silencio denso, interrumpido únicamente por el murmullo rítmico del bosque y el lejano aullido de algún centinela en los límites del territorio. Sin embargo, en la pequeña cabaña de Kerana, el aire no conocía la calma. La electricidad generada en la Cresta del Trueno durante el entrenamiento aún vibraba bajo sus pieles, como una tormenta que se niega a disiparse tras el primer relámpago.
Kerana se encontra