CAPÍTULO 53 – El eslabón de cristal
Lucy no era una loba completa. No poseía el don de la transformación, y en una comunidad donde el poder se medía por la cercanía con la bestia, ella siempre se había sentido un eslabón de cristal: transparente, frágil y fácil de ignorar. El despecho era un ácido que le corroía las entrañas, transformando su antigua dulzura en una amargura punzante.
— Vaya, parece que hoy el bosque no es suficiente para calmar tus pensamientos.
Lucy se sobresaltó, dejando caer el pequeño manojo de salvia. Al girarse, vio a Luis apoyado contra el tronco de un pino joven. Llevaba ropa de senderista, una mochila ligera y esa sonrisa que parecía contener toda la luz que a ella le faltaba. Para Lucy, él era simplemente un humano amable que había conocido semanas atrás, alguien ajeno a las jerarquías de sangre y colmillos de su pueblo. No tenía forma de saber que tras esos ojos verdes se ocultaba Ethan, el beta más letal de la Corporación Ardeón.
— Luis… me has asustado —d