CAPÍTULO 57 – Sangre de reyes
Arasy le había advertido a Kerana días atrás que sus sesiones de recuperación de memoria debían cesar para permitir que su psique descansara, la urgencia en los ojos de la joven loba esa mañana había sido imposible de ignorar.
— No era un sueño común, Arasy —había insistido Kerana, con las manos aún temblorosas—. Era como una llamarada en la oscuridad. Sabía que había algo ahí, algo que se me escapaba justo antes de despertar. Necesito volver. Necesito que me ayud