CAPÍTULO 56 – El trato del cazador
Lucy se encontraba de pie en la cueva donde la había citado Luis, con los hombros encogidos y las manos temblorosas, sosteniendo un trozo de papel donde había transcrito, con caligrafía nerviosa, los horarios exactos de las patrullas del flanco norte. Frente a ella, Luis —o el hombre que ella creía que era Luis— la observaba desde las sombras. Su mirada ya no era la del senderista amable; había algo en la profundidad de sus pupilas verdes que recordaba a un depredador evaluando el peso de su presa.
— Aquí está todo —dijo Lucy, su voz apenas un susurro quebrado—. Los relevos, los puntos ciegos que marqué... y la hora en que Atuel y Kuarahy cambian la guardia en los robles viejos.
Ethan dio un paso adelante, saliendo de la penumbra. Tomó el papel de las manos de ella, pero no lo leyó de inmediato. En lugar de eso, sus dedos rozaron la piel fría de Lucy. En ese instante, un relámpago de energía recorrió la columna vertebral de Ethan. Su lobo interior, u