CAPÍTULO 60 – El regalo de Camilo
En la plaza central, el espectáculo era desolador. La angustia del segundo hijo del Alfa era tan potente que su don se había vuelto contra el mundo. A medida que Yvyra caminaba hacia el centro, la hierba se tornaba negra bajo sus pies. Los rosales que adornaban los senderos se marchitaban en segundos, dejando caer sus pétalos como gotas de sangre seca.
— ¡Yvyra, detente! ¡Vas a matar el bosque! —gritó Atuel, intentando acercarse, pero la presión del aura de su