CAPÍTULO 30 – El nombre de la sombra
Ethan llevaba días sin descansar, moviéndose entre los límites del territorio Rukawe como un espectro. No importaba cuán silenciosos fueran los guardias de aquella manada antigua; él siempre encontraba una forma de observarlos sin ser visto. Era su don, su condena y su mayor herramienta de supervivencia.
Cada noche obtenía un poco más de información. Cada error, cada paso en falso, cada patrón de vigilancia de los Rukawe. Y finalmente, lo que había esperado