BIANCA
El silencio en la mansión Moretti se había vuelto ensordecedor. Bianca lo notaba en cada rincón, en cada paso que daba por los pasillos de mármol. Tres días habían pasado desde su último encuentro con Luca, desde aquella conversación tensa en su despacho donde las palabras habían quedado suspendidas entre ellos como balas que ninguno se atrevió a disparar.
Sentada frente al espejo de su tocador, observó su reflejo mientras pasaba distraídamente el cepillo por su cabello negro. Las ojeras