BIANCA
El amanecer se filtraba por las cortinas de seda cuando Bianca despertó sobresaltada. La pesadilla había sido tan vívida que aún podía sentir el sabor metálico del miedo en su boca. En ella, como tantas otras veces, volvía a ser aquella niña de doce años que escuchaba tras la puerta entreabierta del despacho de su padre.
"El amor es una debilidad que no podemos permitirnos, Bianca," le había dicho Antonio Moretti años después, cuando la sorprendió llorando por un chico que la había recha