BIANCA
El reflejo del sol sobre el cristal de la ventana proyectaba sombras alargadas en el suelo de mármol del despacho. Bianca observaba la ciudad desde las alturas, con la mirada perdida en el horizonte de Milán. Tres semanas habían pasado desde el funeral de Alessandro, y la sensación de estar siendo observada no había hecho más que intensificarse.
Dio un sorbo a su café, ahora frío, mientras repasaba mentalmente los últimos acontecimientos. Las reuniones con los capos de las familias aliad