LUCA
El reloj marcaba las 19:30 cuando terminé de ajustar la funda de mi Beretta bajo el traje. Frente al espejo, la imagen que me devolvía la mirada era la de un hombre que había cruzado demasiadas líneas. El traje negro a medida ocultaba perfectamente el arnés con el arma secundaria en el tobillo y el cuchillo táctico en la espalda. Nadie lo notaría, excepto quizás ella.
Bianca.
Su nombre se había convertido en una contradicción en mi mente. La mujer que debía proteger y la mujer que debía tr