LUCA
El humo del cigarrillo se elevaba en espirales perezosas hacia el techo del bar mientras Luca observaba a los tres hombres sentados en la esquina más alejada. Había elegido una mesa estratégica, lo suficientemente cerca para escuchar, pero con el ángulo preciso para que no notaran su presencia. El Lobo Negro era uno de esos antros donde los secretos se intercambiaban como moneda corriente, un lugar donde la lealtad se compraba con billetes y donde las paredes parecían absorber las conspira