Roberto tenía un talento especial para el veneno disfrazado de promesas. Esa mañana, cuando me llegó la noticia de su supuesta oferta de alianza, supe que detrás de esa palabra dulce como miel se escondía una trampa mortal. Pero esta vez, la jaula la había diseñado yo.
Desde que recibí la carta de papá, cada movimiento que hacía estaba calculado, anticipando sus jugadas, leyendo sus intenciones como un libro abierto que él creía cerrado. El enemigo subestimaba mi inteligencia, mi astucia… y eso