– El último debate
El despacho de Enzo Colmenares no era solo una oficina, era la cámara de mando de su vida, un recinto sagrado dentro de la mansión familiar. Las paredes de roble ahumado y los libros antiguos servían de telón de fondo para un hombre cuya vida se regía por el orden y la previsibilidad. Enzo estaba de pie junto a su escritorio imperial, revisando unos contratos de reestructuración interna de su empresa. Sus movimientos eran pausados, meditados, reflejando la solidez inquebranta