– El veneno del despecho
Clara caminaba de un lado a otro en la habitación del hotel, con los nervios a flor de piel. Había estado esperando la llamada de Elio durante horas, la señal de que el plan se había puesto en marcha. Sin embargo, lo que recibió fue un mensaje de texto de un contacto que mantenía vigilando las oficinas de los Caruso: "Rubén estuvo aquí. Salió hace poco. Se veía tranquilo".
El teléfono de Clara cayó sobre la alfombra. El silencio en la habitación se volvió ensordecedor.