Luca
La sangre tiene un olor particular cuando se mezcla con el miedo. Es metálica, densa, casi palpable en el aire. Eso fue lo primero que aprendí cuando comencé a trabajar para los Moretti. Ahora, mientras observo a Salvatore Bianchi atado a una silla en el sótano abandonado de una fábrica textil, ese olor inunda mis sentidos nuevamente.
Salvatore tiembla. Sus ojos, inyectados en sangre, me miran suplicantes. Hace tres días era uno de los hombres de confianza de Isabella, sentado a su mesa, b