Luca
El cementerio estaba vacío cuando llegué. Era mejor así. No quería testigos para lo que estaba a punto de hacer. El cielo de Sicilia se extendía sobre mí como un manto gris, amenazando con lluvia pero sin decidirse a descargarla. Típico de esta isla: incluso el clima parecía contener sus emociones.
Caminé entre las lápidas hasta encontrar la que buscaba. No había venido en años. La última vez fue cuando tenía diecisiete, justo antes de marcharme a América. Ahora, la tumba de mi padre lucía